ASOCIACIÓN PRO RECONSTRUCCIÓN DE ESCO

ARQUITECTURA

La Iglesia parroquial de San Miguel es un  edificio orientado al este, con planta de cruz latina formada por nave rectangular, cabecera semicircular y dos capillas laterales. La nave está  abovedada con cañón ligeramente apuntado sustentado por tres arcos fajones que descansan en ménsulas lisas. El testero semicircular se cierra con bóveda de horno. Las dos capillas laterales son de planta cuadrada abiertas mediante arcos formeros de medio punto en el primer cuerpo de la nave y cubiertas con crucería estrellada. Adosada a la capilla del lado de la epístola y con entrada desde el presbiterio se halla la sacristía de planta casi cuadrada, con abovedamiento como en la capilla.

El acceso se realiza por una única puerta abierta al sur en el último cuerpo de la nave. Se sitúa a cierta altura disponiendo de seis gradas que salvan el desnivel del suelo. Es abocinada y de medio punto. Ante ella hay un pórtico rectangular al que se accede por dos arcos semicirculares al oeste y al sur respectivamente.

La parte oriental del pórtico que linda con la capilla sur se cierra con una dependencia sin más iluminación y ventilación que la puerta de acceso.

A los pies de la nave e integrada con ésta se eleva la torre de estructura cuadrada y tres pisos. La parte más baja estaba ocupada por el coro, el segunda tramo ocultaba la bóveda y en el tercero queda instalado el cuerpo de campanas. En el invierno de 2001 se vino abajo la bóveda citada y arrastró al coro consigo. El campanario  presenta cinco huecos, dos al sur y uno a cada uno de los otros tres muros. Los del lado  este y oeste están cegados.

El acceso al campanario se realiza mediante una escalera de caracol de sólida construcción y aparejo adosada al muro septentrional de la torre, y a la que se da entrada por un distribuidor añadido desde el tercer tramo de la nave en su lienzo norte, que también da entrada al coro. Posee  una estructura exteriormente cuadrada que encierra una escalera dispuesta en sentido helicoidal en torno a un vástago central. Se caracteriza por la buena factura y la unión de los sillares de escaleras y torres convenientemente trabajos y cuidados.

El pavimento de la nave, en la actualidad levantado resultado del expolio y el abandono todavía conserva, aunque rotas, parte de las losas de piedra que lo componían. Así mismo las paredes han sido picadas y removidas con el afán de llevarse las piedras labradas.

La Iglesia de San  Miguel es en origen u  edificio románico de cronología tardía, posiblemente del siglo XII. De esta época conserva la planta, hoy recrecida, el alzado del testero y parte la nave.

Probablemente en algún momento del siglo XV o ya a principios del siglo XVI sobre la fábrica primitiva se produciría una ampliación hacia los pies, prolongando la nave hasta unirla con la torre que ya existiría en ese momento, como edificio defensivo exento, que de este modo quedaría anexada al templo, adaptando su espacio para instalar el coro y el cuerpo de las campanas.

En el siglo XVII, se añadieron la capilla de Nuestra Señora del Rosario y la sacristía. Así mismo, unos años más tarde, se construyó la capilla de San Juan Bautista, formando la planta de cruz de latina que actualmente tiene este templo.

 

Retablo Mayor de San Miguel

Retablo en los años 60 en su ubicación original. Foto Archivo Histório Diocesano de Jaca

Es un retablo de madera de nogal dorada y policromada, de estilo romanista con unas dimensiones de 4,45 m. de ancho por 3,79 m. de alto, realizado por el escultor Juan de Berroeta, que por ser su última obra documentada, demostró la madurez artística alcanzada realizando un trabajo de excelente calidad.

El 29 de octubre de 1637 tuvo lugar el asiento entre la primicia de Esco y el escultor Juan de Berroeta, encomendando a éste la realización del retablo mayor, para el que se fijo el precio de 500 escudos.

La policromía del retablo fue realizada en 1700 por Francisco Alfaro al que se pagaron 4160 sueldos por realizar el trabajo.

Iconografía

En la parte central de del banco y articulando la iconografía de todo el retablo se sitúa el sagrario. En su puerta parece el bajorrelieve de Cristo Resucitado, mientras que San Pedro y San Pablo se sitúan en las caras laterales. El basamento sobre el que se apoya se decora con ángeles que portan símbolos de la Pasión.

A uno y otro lado del sagrario componen el banco seis relieves, que de izquierda a derecha son los siguientes: San Gregorio, la Dolorosa, la Caída de Jesús con la Cruz, Jesús en el Huerto de Getsemaní, Santa Bárbara y San Ambrosio.

En la casa  de la calle central se ubica la escultura de bulto de San Miguel, lo acompañan de izquierda a derecha: San Andrés ( en su día, 30 de Noviembre se celebraban las fiestas de Esco en los últimos años de estar habitado), San Bartolomé y dos santos sin identificar, el último de ellos y por la cercanía de Tiermas y Leire ¿pudiera ser San Virila?.

La caja principal de ático alberga la escena de la Asunción, Santa Lucía y Santa Quiteria ocupan las casas contiguas.

Nota: Toda la descripción de la iglesia y del retablo de San Miguel, es copia textual y extractada del artículo de Encarnación Visús Pardo,  Esco un caserío abandonado, publicado por la revista Rolde en su número 94-95, de fecha Octubre2000-Marzo2001.

 

Retablo de la Virgen del Rosario

Foto del Archivo Histórico Diocesano de Jaca

El retablo de la Virgen del Rosario ocupaba la capilla del lado de la Epístola en la Iglesia de San Miguel de Esco. Fue realizado en la segunda mitad del siglo siglo XVI, no teniéndose constancia  en estos momentos  de quien fue su constructor. Está compuesto por columnas estriadas que sostienen un frontón.

En el banco está formado por tablas con relieves y que  de izquierda a derecha representan a : Santa Catalina, Santa Orosia, Santas Nunilo y Alodia en el centro, Santa Bárbara y Santa Engracia. En el cuerpo,  San Antón a la izquierda, La Virgen del Rosario en el centro y San Lamberto a la derecha. Corona el retablo una escena de Cristo Crucificado.

Relación de retablos y objetos de culto con su ubicación actual

En la década de 1950 el profesor Abbad Ríos en su "Catálogo Monumental. Zaragoza", describe los siguientes bienes:

En la sacristía relaciona los siguientes bienes:

Aunque el el inventario no se hace referencia a más  bienes,  existían también:

En el obispado de Jaca han realizado una gran labor de catalogación con el inventario de  Lobera-Ramírez y en la actualidad es Felipe García quien continúa la labor, por lo  que es de suponer que con el tiempo quedará todo perfectamente identificado.

Bibliografía:

Encarnación Visús Pardo: Esco, un caserío abandonado.
Francisco Abbad Ríos: Catálogo monumental. Zaragoza. (1957)
Antonio Serrano Montalvo: Alta Zaragoza. Viajes por la piel de Aragón.
Lobera-Ramírez: Inventario. Obispado de Jaca.
Carmen Rábanos Faci: Patrimonio Cultural de las Cinco Villas.

esco@can.es